INTEGRACIÓN CIENCIA EIDÉTICA EN FENOMENOLOGÍA TRASCENDENTAL



Universidad Bicentenaria Aragua
Instituto de Altos Estudios Jurídicos y Políticos
Doctorado en Ciencias de la Educación










INTEGRACIÓN CIENCIA EIDÉTICA EN FENOMENOLOGÍA TRASCENDENTAL












Facilitador: Dr. Benny Márquez



Autor: Abg. Norberto Álvarez Télles




Resumen

La ciencia eidética traduce una reflexión, una idea que tiene su génesis en el sí mismo de la persona, es una ciencia social humana con una postura individualmente epistémica donde se enfocan conocimientos integradores y transcomplejos, lo que sigue redundando en la creación per se del investigador, pero no solo de aquel de la academia sino de todo quien haya  entendido una incertidumbre y esté dispuesto a buscar el porqué de las las cosas, la reflexión de lo existente.

Abstract
Eidetic science translates a reflection, an idea that has its genesis in the person's self, is a human social science with an individually epistemic stance where integrative and trans-complex knowledge is focused, which continues to result in the researcher's creation per se, but not only from that of the academy but from everyone who has understood an uncertainty and is willing to look for the reason of things, the reflection of the existing.

INTEGRACIÓN CIENCIA EIDÉTICA EN FENOMENOLOGÍA TRASCENDENTAL

Hablar o exponer de un tema tan complejo ha de ser un gran reto, no en balde la simplicidad no existe, y menos aun cuando se trata de la eidética, en todo caso hay que comenzar por la definición de eidética para coadyuvar a quien tenga el interés de leer estas líneas con o sin sabiduría de su concepto, en cualquier caso el presente artículo no solo debe tener un corsé de exclusividad para quienes hemos tenido la suerte de acceder a estos niveles de oportunidad sino que también pueda ser entendido por quienes en un nivel académico inferior le pueda servir de ariete en algún momento de aspiración científica y de construcción.
Cuando el ser humano se interroga a si mismo que soy, porque estoy aquí, para que y dónde voy ? ya se está ante los grandes enigmas de la vida y como consecuencia a los paradigmas futuros.
La presente entrega aspira generar, bien sea a motus propio o con apoyo de ciertos aportes ya iniciados conseguir  entrelazar  las ideas y los fenómenos trascendentales en el plano de la Educación como ciencia primigenia del conocimiento, quedando a consideración del lector su evaluación epistémica, critica o de aporte sustentable a tales y modestas consideraciones.  
La Fenomenología, fundada por el filósofo alemán Edmund Husserl, introdujo este término en su libro Ideas Introducción General a la Fenomenología Pura (1913). Los primeros seguidores de Husserl, como el filósofo alemán Max Scheler, influenciado por su libro anterior, Investigaciones lógicas (1900-1901), proclamaron que el cometido de la fenomenología es estudiar las esencias de las cosas y la de las emociones. Aunque Husserl nunca renunció a su interés por las esencias, con el tiempo mantendría que sólo las esencias de ciertas estructuras conscientes particulares constituyen el objeto propio de la fenomenología.
Husserl, a partir de 1910, definió la fenomenología como el estudio de las estructuras de la conciencia que capacitan al conocimiento para referirse a los objetos fuera de sí misma. Este estudio requiere reflexión sobre los contenidos de la mente para excluir todo lo demás. Husserl llamó a este tipo de reflexión 'reducción fenomenológica'. Ya que la mente puede dirigirse hacia lo no existente tanto como hacia los objetos reales, Husserl advirtió que la reflexión fenomenológica no presupone que algo existe con carácter material; más bien equivale a "poner en paréntesis la existencia", es decir, dejar de lado la cuestión de la existencia real del objeto contemplado.
El individuo, y, por extensión el ser humano, es lo que uno hace en el mundo, pues una reducción fenomenológica a la experiencia privada es imposible, y como la acción humana se compone de un dominio directo de los objetos, no es necesario situar una entidad especial mental, llamada significado, para explicar la intencionalidad.
Para Heidegger (otro investigador de la fenomenología), la situación dentro del mundo entre las cosas en el momento de realizar proyectos es un tipo de intencionalidad más trascendente y que se fundamenta que el manifestando sólo con mirar o pensar sobre los objetos, y es esta intencionalidad más fundamental la que hace posible la direccionalidad analizada por Husserl desde el saber científico.
La fenomenología  revelara que los seres humanos son puros, aislados y con una conciencia libre,  el papel de un cuerpo activo y comprometido en todo el conocimiento humano, y por esta vía el ser amplió las nociones de Heidegger destinadas a incluir en la fenomenología el análisis de la percepción.
Como Heidegger y Sartre, Merleau-Ponty es un fenomenólogo existencial que niega la posibilidad de situar la experiencia del hombre entre paréntesis o en suspenso respecto a la conciencia del ser.
La fenomenología ha tenido una influencia creciente sobre el pensamiento del siglo XX. Se han desarrollado interpretaciones fenomenológicas de teología, sociología, psicología, psiquiatría y crítica literaria, y la fenomenología sigue siendo una de las escuelas más importantes de la filosofía actual.
Que nos dice todo esto ? que la Fenomenología está presente en la conducta del ser individual no obstante el presente artículo aspira lograr la definición, aplicación y concepto exegético de la integración de dos disciplinas filosóficas en aras de la ecuación perfecta y trascendental de las ciencias en cuestión.
Luego queda y antes de adentrar en la integración en sí, ahondar acerca de las ciencias eidéticas, a tales fines se tiene que la ciencia eidética.
Para entrelazar una disciplina como la eidética con una ciencia como la fenomenología es imprescindible entender que este ejercicio va dirigido a la Educación entendiendo como sujeto de educar aquel ciudadano que en colectivos el blanco para la acción de aprendizaje al tiempo que dicho ciudadano está dispuesto al trabajo de aprender.   
Es indudable que las emociones y las ideas van de la mano, una buena idea produce emoción al llevarla a su concreción lo que produce una reacción química de satisfacción interior, tal vez esto contribuyó a que gran parte de la aplicación de la fenomenología fue en el campo de la enfermería.
Integrar ciencias eidética entonces nos habla que ya no es una mera disciplina son dos ciencias que en combinación definen actuaciones y conductas humanas, ya que la utilización de todos los sentidos hacen que dentro del individuo se forme la idea de lo que lo rodea, bordando la realidad que comienza por ser ensimismada, absorta y luego en su práctica a través de técnicas y disciplinas crea el ambiente propicio para las tesis, antítesis y síntesis lo cual es cíclico ya que al ser un postulado creado, estudiado y aplicado o aceptado como cierto y se convierte en ley científica el mismo es proclive a modificaciones de concepto e ideas según la evolución humana y vuelve  entonces al proceso de revisión pudiendo eventualmente a ser blanco de una antítesis.
En la integración de las ciencias eidéticas con la fenomenología encontramos que dichas ideas han de ser robustecidas con la aplicación de la autopoyesis para darle fuerza y pertinencia a lo planteado por el investigador ya que es una corriente subjetiva donde priva la propia conciencia del individuo, valorando el empirismo y la intuición.
El adjetivo "trascendental" que acompaña a fenomenología se utiliza para distinguir a esta fenomenología con otras formas de fenomenología surgidas en reacción al pensamiento de Husserl que abandonan la pretensión de ser filosofía trascendental. La fenomenología trascendental se inscribe en la tradición de la filosofía trascendental que tiene sus raíces en Descartes, pero más claramente en Kant y el idealismo alemán. Pese a que la fenomenología trascendental ha referido prácticamente durante todo el siglo XX a la filosofía de Edmund Husserl, la exégesis contemporánea sugiere que ciertos periodos del pensamiento de Martin Heidegger, podrían adscribir también a esta corriente.
En reacción a la fenomenología trascendental, han emergido muchas de las grandes corrientes de la así llamada filosofía continental del siglo XX, tales como la deconstrucción, el post estructuralismo, el pensamiento de la otredad, la posmodernidad y el existencialismo, de allí aquello de aprender, desaprender y reaprender.
La filosofía trascendental es, pues, un método regresivo de interrogación: se dirige de manera retrospectiva desde los datos fácticos (por ejemplo, los del conocimiento empírico) hasta las condiciones necesarias y universales que deben darse para que un hecho  sea posible. El giro trascendental hacia las condiciones de la experiencia del mundo que radican en el sujeto se encuentra necesariamente vinculado con el idealismo trascendental kantiano. Este giro hacia el sujeto  conlleva la tesis de que el mundo, tal y como es en sí, no lo podemos tomarlo como elemento de experiencia única.
 Es decir, no hacemos experiencia del mundo tal y como este es en sí, sino solo como este se nos muestra, como este nos es dado, como se nos aparece (como fenómeno). Es aquí donde comienza a entreverse el vínculo con la fenomenología.
Para Husserl, el punto de conexión con la filosofía trascendental de Kant es la idea de que nosotros podemos experimentar las cosas cuando nos son dadas solo como fenómenos.
La fenomenología de Husserl es un idealismo trascendental, porque las presunciones  de objetos fuera de un ser dado  para una conciencia que genere experiencia en un sinsentido.
Este ser dado (y aquí radica la diferencia entre Husserl y Kant) está efectivamente desglosado en múltiples modos de donación que pueden ser descritos. En cuanto al espacio, en tanto que forma de intuición sensible, no es solo formalmente la condición de posibilidad de la experiencia de las cosas espaciales, sino que debe ser descrito como conciencia de la espacialidad material.
Es aquí donde Husserl se vincula con los filósofos empiristas. La fenomenología es la ciencia de la experiencia del mundo tal como se tiene constancia de él desde un cierto punto de vista experiencial (se insiste en ello). Por ello, es una condición (material) de posibilidad (por ejemplo, la experiencia de cosas espaciales) el que nosotros mismos estemos constituidos como espacialmente experimentadores. Nosotros somos, en efecto, cosas en el espacio, como las mesas o las sillas, aunque nos distinguimos de ellas en virtud de nuestra conciencia, que opera  a través de nuestro cuerpo vivo, es cuando nos empoderamos de las virtudes del objeto y le aplicamos utilitarismo.
El cuerpo vivo  como ejecutor de nuestra sensibilidad es nuestro órgano de la experiencia. Una experiencia de una cosa tridimensional sería impensable sin nuestro operar  espacial tridimensional (una condición trascendental de posibilidad de tipo material, esto es, no formal).
 Por esta razón, la tarea de la fenomenología consiste en describir esta condición de posibilidad de la experiencia del mundo en todas sus dimensiones. De ahí que Husserl también denominara a su filosofía empirismo trascendental.
Por otra parte, en su versión de la fenomenología trascendental, Husserl se vinculó con diferentes filósofos, no solamente con Kant. En este expediente, Descartes es probablemente el más famoso, dadas las múltiples referencias que Husserl le dedica y, sobre todo, porque hay un libro que lleva su nombre (las Meditaciones cartesianas), una obra de la cual, por cierto, el propio Husserl nunca se sintió del todo satisfecho.
Otros pensadores en cuya tradición él mismo se situó son, junto a Kant, también Hume, Leibniz e, incluso, Platón; y en la modernidad, Bolzano, Lotze y Brentano. En este aspecto, hay que tener muy en cuenta que la formación filosófica de Husserl  fue, en parte, algo superficial, una mixtura de diferentes propuestas.
Una interesante integración de la fenomenología y las ciencias eidéticas se tiene en la pedagogía aplicada como fuente del conocimiento No cabe duda de que la pedagogía es deudora de la fenomenología. Esto se debe a que la habilidad descriptiva y hermenéutica de la fenomenología es un factor imprescindible tanto para penetrar en la vida cotidiana como para reflexionar sobre el fenómeno educativo. El rigor de la fenomenología, la amplitud de sus aplicaciones y su penetrante tematización del mundo de la vida son razones suficientes para tenerla presente en cualquier programa dirigido a conocer o transformar la realidad humana, incluida obviamente la realidad educativa.
Si la educación ha de ser crítica y reflexiva, debe basarse en la filosofía, pero no únicamente en el pragmatismo, sino también en otras tendencias como la fenomenología, pero no en la fenomenología esencialista de la que nos hablan los manuales, sino en una fenomenología bien entendida, cuyas posibilidades aún siguen explorándose. Nos referimos a la fenomenología que se inicia con Husserl, se prolonga con la fenomenología existencial francesa y la filosofía hermenéutica y llega a nuestros días con aplicaciones concretas y cada vez más ricas a diversos problemas demasiado humanos. Optamos por ella porque hace de la existencia, la experiencia vivida y el cuerpo el núcleo de sus planteamientos; este es nuestro mundo, el mundo de la vida  pre-predicativo en el que estamos inmersos siempre; ese el mundo que Husserl recondujo a la subjetividad, el lugar de la intersubjetividad inmediata, el horizonte originario.
La fenomenología describe las vivencias y aclara el sentido que nos envuelve en nuestra vida cotidiana, el significado del ser humano, en suma, la experiencia que somos. La fenomenología ha sido especialmente sensible a la problemática desatada en torno a la vivencia real e interna de los llamados Fenomenólogos de la talla de Husserl o Merleau-Ponty, consideran que la ciencia ignora este mundo y, así, olvida sus propios fundamentos.
En cambio, la filosofía tiene como tarea interrogar al mundo de la vida sin dar nada por descontado. El primer acercamiento a esta interrogación es la percepción entendida, no como función sensorial, sino como arquetipo del encuentro originario. Ahora bien, Husserl y Merleau-Ponty consideran que la percepción no basta, puesto que no es suficiente habitar el mundo para comprenderlo, porque el mundo de la vida no es una unidad fáctica, sino la unidad del sentido que teje todo lo que hay. Los dos se sirven de la fenomenología para recuperar esencia de ese mundo, ambos entienden la filosofía como pregunta planteada a la vida silenciosa que está ahí antes del Logos o tratado, porque es el ser que precede a todo pensamiento del ser.
El objetivo de la fenomenología es describir la íntima relación existente entre ambos; de modo que, si queremos enseñar a ser, tenemos que enseñar a pensar y el pensamiento no es nada si no es crítico de lo dado; no es la reproducción de lo que hay, una simple justificación de las condiciones de existencia actuales, sino que ha de descubrir las insuficiencias de las mismas y superarlas.
No es cierto que la filosofía, como la lechuza de Minerva, (utilizado por Hegel, compilación la simbología de la lechuza ya presente a la Grecia Clásica: la lechuza era el emblema de la diosa de la sabiduría)  llegue demasiado tarde para transformar la realidad; la fenomenología nos enseña que cuando filosofamos construimos la realidad intersubjetivamente, confiriéndole sentidos. Incluso el mundo de la vida previo a toda reflexión necesita ser tematizado para revelarnos toda su riqueza.
La reflexión y la crítica persiguen la transformación y, para ello, habría que iniciar tempranamente a los niños en las habilidades propias de la filosofía.
Tras tantos siglos de enseñanza suerte de reflejo de la vida pública y del dominio del cientificismo, la filosofía continúa dialogando con su historia y con los filósofos, fomentando la escucha del otro y aprendiendo incluso a no tener razón, pero el poder ya no dialoga con ella, sino que la reduce cada vez más haciéndola desaparecer de los currículos, permitiendo únicamente sus manifestaciones menos belicosas o integrando sus reductos en el sistema.
Para recuperar ese interés, la fenomenología insisten en la necesidad de practicar el diálogo y enseñar a pensar desde la filosofía. Dialogar no significa absolutizar la opinión de cada uno, porque no todo el mundo tiene opinión ya que ésta también se construye, se justifica y modifica hasta transformarse en pensamiento colectivo.
La actitud dialógica no es innata; es un proceso que requiere aprendizaje y práctica. Para no caer en el relativismo en el que todo el mundo tiene razón, el diálogo ha de ser una práctica esencial, no puntual, en el aula, tan esencial como lo es para el ser humano y para la democracia.
La tecnificación de la educación no ha afianzado el diálogo y ha excluido de la escuela los valores desviando su transmisión a la familia. A ello se ha unido el triunfo generalizado del poder decisorio ético y estético en la sociedad. Esto, unido a la decepción que la vida pública produce en las personas refuerza el aislamiento, la competitividad y el desinterés por los demás.
De igual manera la fenomenología, intenta hacer frente a esta situación desarrollando en el niño la capacidad de pensar en lugar de transmitirle conocimientos.
Todo concepto de educación y todo modelo educativo descansan en determinada concepción del conocimiento. Generalmente, éste se concibe estáticamente, como algo ya dado y la educación se entiende correlativamente como transmisión de un producto acabado. Si consideramos el conocimiento, como lo ha hecho siempre la fenomenología, dinámicamente, como un proceso y nos interesamos por el contenido sustantivo del pensamiento y por la elaboración de las bases necesarias para la adquisición de todo conocimiento, se transforma nuestra concepción de la educación.
Esa transformación se sustenta en el diálogo verdadero. Éste es, ante todo, búsqueda de la verdad y de la verdadera forma de vida humana. La verdad no ha de entenderse como posesión de un objeto o como adecuación del sujeto con el objeto, sino como un acontecimiento en el que ambos se implican. Entendida así hermenéuticamente, la verdad acontece en el diálogo y el alumno participa en ella tanto como el enseñante.
La fenomenología entiende la educación como una dimensión de la vida cuya duración es prolongada y sus efectos duraderos. Podemos hacer de ella una praxis cuya meta sea la transformación de la existencia y no sólo el cambio educativo.
La fenomenología se opone a la concepción de la filosofía como algo ajeno a la vida: somos conciencias intencionalmente dirigidas al mundo, seres en el mundo que nos sabemos tales.
No desvincula los medios de los fines ni la teoría de la práctica, porque considera que acción y reflexión se necesitan; entiende la razón de una manera unitaria enraizada en el mundo de la vida. La máxima “husserliana” (si existiere este término) que proclama la vuelta a las cosas mismas no significa detenerse en la facticidad, sino partir de ella para descubrir su esencia profunda y comprender los fenómenos en toda su riqueza.
En una época como la presente en la que desde niños disponemos de una enorme cantidad de información inconexa que incita al consumo indiscriminado y al culto de lo novedoso, se hace cada vez más necesaria una enseñanza que integre de forma crítica dicha información, que aliente a pensar por uno mismo y que restaure los valores. Para ello hay que establecer condiciones que favorezcan el aprendizaje infantil de habilidades de pensar y amplíen la razonabilidad del niño, es decir, el razonamiento con los otros y el uso de la razón en provecho del desarrollo humano. Esta es la meta de la fenomenología, la cual entiende la razón como utopía de la humanidad y no como un simple medio para lograr determinados fines.
La fenomenología nos enseña que la conciencia es intencionalidad hacia el mundo y que éste es constituido por aquélla en la medida en que le da sentido. A su vez, hay quienes  aseguran que los niños aprenden aquello que tiene sentido para ellos.  
El sentido no se enseña, pero la educación puede propiciar el desarrollo de habilidades que contribuyan a descubrir el significado de los contenidos transmitidos al alumno y éste deje de permanecer ajeno a ellos. Desde niños nos vemos obligados a organizar el mundo de manera que tenga una constancia y un sentido. Lo esencial del desarrollo intelectual es esta organización y esta donación de sentido al mundo. Los sentidos no están ahí como si fueran cosas, sino que tienen que adquirirse y construirse.
Para analizar este proceso, la fenomenología arranca del ambiente circundante en la que todo sentido se origina; analiza las vivencias para transformarlas en experiencias conscientes y ayudar a las personas a comprender lo que viven, pero no se detiene en dicha experiencia sino que estudia sus conexiones con otras (propias y ajenas) para prestarles continuidad y coherencia.
Así contribuye decisivamente al desarrollo del pensamiento y del ser. Es, por tanto, adecuada para mejorar el juicio, es decir, el vínculo entre el pensamiento y la acción. Animando a los niños a fundar sus juicios y a explorar su pensamiento y su experiencia mediante el uso de recursos filosóficos, la fenomenología ayuda a inferir mejor, a identificar lo verdadero y a reconocer el error.
La fenomenología entiende el mundo como un cosmos, como unidad de sentidos, no como yuxtaposición de cosas y así es como debe manifestarse el mundo ante los niños para que perciban sus conexiones y sean capaces de encontrarle significados para sus vidas. Vinculando los conocimientos con los intereses, la fenomenología estimula la creatividad y la capacidad de abstracción del niño desde temprana edad, ya que pone en práctica el razonamiento en el aula y la reflexión sobre la razón. La interdisciplinariedad de la filosofía es imprescindible para tal fin. Por otro lado, la indagación desmitificadora, contribuye a desvelar el currículo oculto que transmite la escuela y que tiene por objeto la reproducción y legitimación de las diferencias existentes en la sociedad. La fenomenología y los programas de filosofía no estimulan el pensamiento sólo para que el alumno consiga mejores rendimientos escolares, sino ante todo para que su vida sea más plena y pueda analizar las contradicciones y la irracionalidad dominantes. El sentido que damos al mundo depende de nuestra posición en él. La enseñanza debe tener en cuenta las diferencias ante la igualdad, el hecho de que niños y niñas no piensan igual. Los enseñantes deben fomentar las diferencias y permitir que el pensamiento se contamine con afectos, determinaciones sociales, de género, valores éticos, estéticos, etc. Que la fenomenología tienda relaciones no significa que disuelva las diferencias y menos aún que las oculte. Su interés por la interdisciplinariedad y la ciencia es precisamente lo que le hace enfrentarse al cientificismo, que ha olvidado su mundo, el mundo de la vida en el que todas las ciencias se originan.
La fenomenología hermenéutica, en cambio, dialoga con la realidad sin objetivarlo. Reconoce, no obstante que el diálogo no sirve de nada si lo reducimos a un simple método encasillado a otros o lo entendemos como un monólogo ampliado.
El verdadero diálogo es el que supera las posiciones iniciales de los participantes y nos ayuda a comprender mejor el mundo y a auto-comprendernos. Conducir bien un diálogo es dejarse llevar por su dinámica. Dialogar es reconocer la superioridad del interlocutor sin pretender que nadie tenga la última palabra. La investigación a través del diálogo es la condición para lograr una verdad intersubjetiva siempre sujeta a revisión y siempre situada más allá de los puntos de vista particulares; esta verdad concilia la identidad y la diferencia, enriquece nuestra vida y nos hace más humanos. El diálogo no sólo estimula a los niños a imitar, a interiorizar los procesos del grupo y a distanciarse de lo dado poniéndolo en cuestión. En los niños domina esa capacidad de extrañamiento que caracteriza a la filosofía y origina la epojé fenomenológica. Ahora bien, la interrogación filosófica se caracteriza por ser radical, por perseguir la esencia; afecta, pues, a todas las áreas temáticas.
Queda pues evidenciado la interconexión necesaria entre la idea y el fenómeno, la importancia de un interlocutor que atienda l interés de la ciencia del mundo real que nos rodea y que los fenómenos han de ser estudiados y diluidos en la praxis formativa de la persona.
Quede también este modesto aporte no solo el compromiso académico sino la reflexión axiológica de dos fuentes del conocimiento de alta utilidad y que los directivos sociales, a saber los gobiernos inviertan tiempo e interés en la formación integral del individuo, que este no sea visto como un receptáculo de conceptos, sino como un crisol de ideas y un generador del conocimiento en un estado de pensamiento reflexivo e innovador.
Para pre concluir creemos pertinente traer al Gran Juan Jacobo Rousseau que pensaba: el hombre es bueno por naturaleza, pero que actúa mal forzado por la sociedad que le corrompe. Da primacía al sentimiento natural, no a la razón ilustrada.
SINTESIS CURICULAR

DATOS PERSONALES


NOMBRES:                                        NORBERTO JOSÉ
APELLIDOS:                                    ÁLVAREZ TÉLLES  
CEDULA DE IDENTIDAD:            V-5.412.063
DIRECCION: MANZANA 1, TORRE 7, APTO. 01-03, CONJUNTO RESIDENCIAL “LOS AVIADORES” PALO NEGRO, MUNICIPIO. LIBERTADOR, ARAGUA                                                                              
LUGAR DE NACIMIENTO: CHURUGUARA, EDO FALCÓN
FECHA DE NACIMIENTO: 02-02-58
TELEFONO: 0416-8485864
CRREO ELECTRONICO: NORATELL1@HOTMAIL.COM
DIRECCION PROCESAL: AVENIDA MIRANDA ESTE, EDIFICIO TABURIENTE, PISO TRES OFICINA 14,  MARACAY, ARAGUA



ESTUDIOS REALIZADOS

v  CICLO DIVERSIFICADO “MARACAY”                                                    
v  TITULO OBTENIDO: BACHILLER
v  INCES, TITULO OBTENIDO:
v  ASESORIA, ADMINISTRACIÓN Y PRODUCCION DE SEGUROS.
v  INSTITUTO TECNOLOGICO “ISAAC NEWTON”
v  TITULO OBNTENIDO: T.S.U. EN ADMINISTRACIÓN MENCIÓN   CONTABILIDAD Y FINANZAS
v  UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL DE LOS LLANOS OCCIDENTALES “EZEQUIEL ZAMORA”
v  TITULO OBTENIDO: ABOGADO, (INSCRITO COLEGIO DE ABOGADOS EDO. ARAGUA I.P.S.A. 135.797)
v  UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL DE LOS LLANOS CENTRALES “RÓMULO GALLEGOS”
v  TITULO OBTENIDO: ESPECIALISTA EN DERECHO PROCESAL CIVIL
v  UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL DE LOS LLANOS CENTRALES “RÓMULO GALLEGOS”
v  ESPECIALIZACION EN CIENCIAS PENALES Y CRIMINOLOGICAS


OTROS ESTUDIOS
·         ACTAS POLICIALES
·         DERECHO PROCESAL –CIVIL, PENAL Y LABORAL
·         LETTRAS DE CAMBIO Y TITULOS VALOR
·         ACTUALIZACION DERECHO INQUILINARIO
·         LEY ORGANICA ANTI DROGAS
·         PROCEDIMIENTO ESPECIAL EN DERECHO ADMINISTRATIVO
·         ORGANIZACIÓN DE CONTRALORIA
·         CONTROL HACIENDA PUBLICA MUNICIPAL
·         NORMAS DE AUDITORIA Y CONTROL FISCAL
·         ILICITOS ELECTORALES
·         PROCEDIMIENTO ESPECIAL ADMINISTRATIVO EN MATERIA ELECTORAL

EXPERIENCIA LABORAL

Ø  JEFE CUERPO DE VIGILANTES CONCEJO MUNICIPAL DISTRITO GIRARDOT, ESTADO ARAGUA.

Ø  ASISTENTE ADMINISTRATIVO SECRETARIA GENERAL DE GOBIERNO EJECUTIVO REGIONAL ARAGUA

Ø  ENCARGADO SERVICIOS GENERAL GOBERNACION EDO. ARAGUA

Ø  ANALISTA DE CONTABILIDAD Y FINANZAS, AREA DE RECURSOS HUMANOS Y ORGANIZACIÓN DE CONTRALORIA  MUNICIPAL MUNICIPIO “SUCRE”  ESTADO BOLIVAR

Ø  PROFESOR UNIVERSIDAD  BICENTENARIA ARAGUA, EN AREAS DE DERECHO CIVIL y PENAL (ÁREA DE PRE Y POST GRADO)

Ø  INSTITUTO DE ALTOS ESTUDIOS JURIDICOS Y POLITICOS (U.B.A) AREA DE PRE Y POST GRADO

Ø  LIBRE EJERCICIO PROFESIONAL


 
      

Comentarios

  1. Buenas Tardes, la ciencia eidética, parte de las esencias, del sujeto sensible cognoscible, dando lugar a un nivel máximo de epoque, reflexividad y metadiscursividad, interpretando el fenómeno vivenciado, asumiendo un proceso interactivo con entorno y pares dando corpus significantes a vivencias compartidas trascendiendo a un nivel de metacognoscitividad y discursividad reflexiva hacia contextos mas singulares de acción.

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