INTEGRACIÓN CIENCIA EIDÉTICA EN FENOMENOLOGÍA TRASCENDENTAL
Universidad Bicentenaria Aragua
Instituto de Altos Estudios Jurídicos y
Políticos
Doctorado en Ciencias de la Educación
INTEGRACIÓN CIENCIA EIDÉTICA EN FENOMENOLOGÍA
TRASCENDENTAL
Facilitador: Dr. Benny
Márquez
Autor: Abg. Norberto Álvarez Télles
Resumen
La
ciencia eidética traduce una reflexión, una idea que tiene su génesis en el sí
mismo de la persona, es una ciencia social humana con una postura
individualmente epistémica donde se enfocan conocimientos integradores y
transcomplejos, lo que sigue redundando en la creación per se del investigador,
pero no solo de aquel de la academia sino de todo quien haya entendido una incertidumbre y esté dispuesto
a buscar el porqué de las las cosas, la reflexión de lo existente.
Abstract
Eidetic science translates a reflection, an idea that has its genesis in
the person's self, is a human social science with an individually epistemic
stance where integrative and trans-complex knowledge is focused, which
continues to result in the researcher's creation per se, but not only from that
of the academy but from everyone who has understood an uncertainty and is
willing to look for the reason of things, the reflection of the existing.
INTEGRACIÓN CIENCIA
EIDÉTICA EN FENOMENOLOGÍA TRASCENDENTAL
Hablar
o exponer de un tema tan complejo ha de ser un gran reto, no en balde la
simplicidad no existe, y menos aun cuando se trata de la eidética, en todo caso
hay que comenzar por la definición de eidética para coadyuvar a quien tenga el
interés de leer estas líneas con o sin sabiduría de su concepto, en cualquier
caso el presente artículo no solo debe tener un corsé de exclusividad para
quienes hemos tenido la suerte de acceder a estos niveles de oportunidad sino
que también pueda ser entendido por quienes en un nivel académico inferior le
pueda servir de ariete en algún momento de aspiración científica y de
construcción.
Cuando
el ser humano se interroga a si mismo que soy, porque estoy aquí, para que y dónde
voy ? ya se está ante los grandes enigmas de la vida y como consecuencia a los
paradigmas futuros.
La
presente entrega aspira generar, bien sea a motus propio o con apoyo de ciertos
aportes ya iniciados conseguir
entrelazar las ideas y los
fenómenos trascendentales en el plano de la Educación como ciencia primigenia
del conocimiento, quedando a consideración del lector su evaluación epistémica,
critica o de aporte sustentable a tales y modestas consideraciones.
La
Fenomenología, fundada por el filósofo alemán Edmund Husserl, introdujo este
término en su libro Ideas Introducción General a la Fenomenología Pura (1913).
Los primeros seguidores de Husserl, como el filósofo alemán Max Scheler,
influenciado por su libro anterior, Investigaciones lógicas (1900-1901),
proclamaron que el cometido de la fenomenología es estudiar las esencias de las
cosas y la de las emociones. Aunque Husserl nunca renunció a su interés por las
esencias, con el tiempo mantendría que sólo las esencias de ciertas estructuras
conscientes particulares constituyen el objeto propio de la fenomenología.
Husserl,
a partir de 1910, definió la fenomenología como el estudio de las estructuras
de la conciencia que capacitan al conocimiento para referirse a los objetos
fuera de sí misma. Este estudio requiere reflexión sobre los contenidos de la
mente para excluir todo lo demás. Husserl llamó a este tipo de reflexión
'reducción fenomenológica'. Ya que la mente puede dirigirse hacia lo no
existente tanto como hacia los objetos reales, Husserl advirtió que la
reflexión fenomenológica no presupone que algo existe con carácter material;
más bien equivale a "poner en paréntesis la existencia", es decir,
dejar de lado la cuestión de la existencia real del objeto contemplado.
El
individuo, y, por extensión el ser humano, es lo que uno hace en el mundo, pues
una reducción fenomenológica a la experiencia privada es imposible, y como la
acción humana se compone de un dominio directo de los objetos, no es necesario
situar una entidad especial mental, llamada significado, para explicar la
intencionalidad.
Para
Heidegger (otro investigador de la fenomenología), la situación dentro del
mundo entre las cosas en el momento de realizar proyectos es un tipo de
intencionalidad más trascendente y que se fundamenta que el manifestando sólo
con mirar o pensar sobre los objetos, y es esta intencionalidad más fundamental
la que hace posible la direccionalidad analizada por Husserl desde el saber
científico.
La
fenomenología revelara que los seres
humanos son puros, aislados y con una conciencia libre, el papel de un cuerpo activo y comprometido
en todo el conocimiento humano, y por esta vía el ser amplió las nociones de
Heidegger destinadas a incluir en la fenomenología el análisis de la
percepción.
Como
Heidegger y Sartre, Merleau-Ponty es un fenomenólogo existencial que niega la
posibilidad de situar la experiencia del hombre entre paréntesis o en suspenso
respecto a la conciencia del ser.
La
fenomenología ha tenido una influencia creciente sobre el pensamiento del siglo
XX. Se han desarrollado interpretaciones fenomenológicas de teología,
sociología, psicología, psiquiatría y crítica literaria, y la fenomenología
sigue siendo una de las escuelas más importantes de la filosofía actual.
Que
nos dice todo esto ? que la Fenomenología está presente en la conducta del ser
individual no obstante el presente artículo aspira lograr la definición,
aplicación y concepto exegético de la integración de dos disciplinas
filosóficas en aras de la ecuación perfecta y trascendental de las ciencias en
cuestión.
Luego
queda y antes de adentrar en la integración en sí, ahondar acerca de las
ciencias eidéticas, a tales fines se tiene que la ciencia eidética.
Para
entrelazar una disciplina como la eidética con una ciencia como la fenomenología
es imprescindible entender que este ejercicio va dirigido a la Educación
entendiendo como sujeto de educar aquel ciudadano que en colectivos el blanco
para la acción de aprendizaje al tiempo que dicho ciudadano está dispuesto al
trabajo de aprender.
Es
indudable que las emociones y las ideas van de la mano, una buena idea produce
emoción al llevarla a su concreción lo que produce una reacción química de
satisfacción interior, tal vez esto contribuyó a que gran parte de la
aplicación de la fenomenología fue en el campo de la enfermería.
Integrar
ciencias eidética entonces nos habla que ya no es una mera disciplina son dos
ciencias que en combinación definen actuaciones y conductas humanas, ya que la
utilización de todos los sentidos hacen que dentro del individuo se forme la
idea de lo que lo rodea, bordando la realidad que comienza por ser ensimismada,
absorta y luego en su práctica a través de técnicas y disciplinas crea el
ambiente propicio para las tesis, antítesis y síntesis lo cual es cíclico ya
que al ser un postulado creado, estudiado y aplicado o aceptado como cierto y
se convierte en ley científica el mismo es proclive a modificaciones de
concepto e ideas según la evolución humana y vuelve entonces al proceso de revisión pudiendo
eventualmente a ser blanco de una antítesis.
En
la integración de las ciencias eidéticas con la fenomenología encontramos que
dichas ideas han de ser robustecidas con la aplicación de la autopoyesis para
darle fuerza y pertinencia a lo planteado por el investigador ya que es una
corriente subjetiva donde priva la propia conciencia del individuo, valorando
el empirismo y la intuición.
El adjetivo "trascendental" que acompaña a
fenomenología se utiliza para distinguir a esta fenomenología con otras formas
de fenomenología surgidas en reacción al pensamiento de Husserl que abandonan
la pretensión de ser filosofía trascendental. La fenomenología trascendental se
inscribe en la tradición de la filosofía trascendental que tiene sus raíces en
Descartes, pero más claramente en Kant y el idealismo alemán. Pese a que la
fenomenología trascendental ha referido prácticamente durante todo el siglo XX
a la filosofía de Edmund Husserl, la exégesis contemporánea sugiere que ciertos
periodos del pensamiento de Martin Heidegger, podrían adscribir también a esta
corriente.
En reacción a la fenomenología trascendental, han emergido
muchas de las grandes corrientes de la así llamada filosofía continental del
siglo XX, tales como la deconstrucción,
el post estructuralismo, el pensamiento de la otredad, la posmodernidad y
el existencialismo, de allí aquello de aprender, desaprender y
reaprender.
La
filosofía trascendental es, pues, un método regresivo de interrogación: se
dirige de manera retrospectiva desde los datos fácticos (por ejemplo, los del
conocimiento empírico) hasta las condiciones necesarias y universales que deben
darse para que un hecho sea posible. El
giro trascendental hacia las condiciones de la experiencia del mundo que
radican en el sujeto se encuentra necesariamente vinculado con el idealismo
trascendental kantiano. Este giro hacia el sujeto conlleva la tesis de que el mundo, tal y como
es en sí, no lo podemos tomarlo como elemento de experiencia única.
Es decir, no hacemos experiencia del mundo tal
y como este es en sí, sino solo como este se nos muestra, como este nos es
dado, como se nos aparece (como fenómeno). Es aquí donde comienza a entreverse
el vínculo con la fenomenología.
Para
Husserl, el punto de conexión con la filosofía trascendental de Kant es la idea
de que nosotros podemos experimentar las cosas cuando nos son dadas solo como
fenómenos.
La
fenomenología de Husserl es un idealismo trascendental, porque las
presunciones de objetos fuera de un ser
dado para una conciencia que genere
experiencia en un sinsentido.
Este
ser dado (y aquí radica la diferencia entre Husserl y Kant) está efectivamente
desglosado en múltiples modos de donación que pueden ser descritos. En cuanto
al espacio, en tanto que forma de intuición sensible, no es solo formalmente la
condición de posibilidad de la experiencia de las cosas espaciales, sino que
debe ser descrito como conciencia de la espacialidad material.
Es
aquí donde Husserl se vincula con los filósofos empiristas. La fenomenología es
la ciencia de la experiencia del mundo tal como se tiene constancia de él desde
un cierto punto de vista experiencial (se insiste en ello). Por ello, es una
condición (material) de posibilidad (por ejemplo, la experiencia de cosas
espaciales) el que nosotros mismos estemos constituidos como espacialmente
experimentadores. Nosotros somos, en efecto, cosas en el espacio, como las
mesas o las sillas, aunque nos distinguimos de ellas en virtud de nuestra
conciencia, que opera a través de
nuestro cuerpo vivo, es cuando nos empoderamos de las virtudes del objeto y le
aplicamos utilitarismo.
El
cuerpo vivo como ejecutor de nuestra
sensibilidad es nuestro órgano de la experiencia. Una experiencia de una cosa
tridimensional sería impensable sin nuestro operar espacial tridimensional (una condición
trascendental de posibilidad de tipo material, esto es, no formal).
Por esta razón, la tarea de la fenomenología
consiste en describir esta condición de posibilidad de la experiencia del mundo
en todas sus dimensiones. De ahí que Husserl también denominara a su filosofía
empirismo trascendental.
Por
otra parte, en su versión de la fenomenología trascendental, Husserl se vinculó
con diferentes filósofos, no solamente con Kant. En este expediente, Descartes
es probablemente el más famoso, dadas las múltiples referencias que Husserl le
dedica y, sobre todo, porque hay un libro que lleva su nombre (las Meditaciones
cartesianas), una obra de la cual, por cierto, el propio Husserl nunca se
sintió del todo satisfecho.
Otros
pensadores en cuya tradición él mismo se situó son, junto a Kant, también Hume,
Leibniz e, incluso, Platón; y en la modernidad, Bolzano, Lotze y Brentano. En
este aspecto, hay que tener muy en cuenta que la formación filosófica de
Husserl fue, en parte, algo superficial,
una mixtura de diferentes propuestas.
Una
interesante integración de la fenomenología y las ciencias eidéticas se tiene
en la pedagogía aplicada como fuente del conocimiento No cabe duda de que la
pedagogía es deudora de la fenomenología. Esto se debe a que la habilidad
descriptiva y hermenéutica de la fenomenología es un factor imprescindible
tanto para penetrar en la vida cotidiana como para reflexionar sobre el
fenómeno educativo. El rigor de la fenomenología, la amplitud de sus
aplicaciones y su penetrante tematización del mundo de la vida son razones
suficientes para tenerla presente en cualquier programa dirigido a conocer o
transformar la realidad humana, incluida obviamente la realidad educativa.
Si
la educación ha de ser crítica y reflexiva, debe basarse en la filosofía, pero
no únicamente en el pragmatismo, sino también en otras tendencias como la
fenomenología, pero no en la fenomenología esencialista de la que nos hablan
los manuales, sino en una fenomenología bien entendida, cuyas posibilidades aún
siguen explorándose. Nos referimos a la fenomenología que se inicia con
Husserl, se prolonga con la fenomenología existencial francesa y la filosofía
hermenéutica y llega a nuestros días con aplicaciones concretas y cada vez más
ricas a diversos problemas demasiado humanos. Optamos por ella porque hace de
la existencia, la experiencia vivida y el cuerpo el núcleo de sus
planteamientos; este es nuestro mundo, el mundo de la vida pre-predicativo en el que estamos inmersos
siempre; ese el mundo que Husserl recondujo a la subjetividad, el lugar de la
intersubjetividad inmediata, el horizonte originario.
La
fenomenología describe las vivencias y aclara el sentido que nos envuelve en
nuestra vida cotidiana, el significado del ser humano, en suma, la experiencia
que somos. La fenomenología ha sido especialmente sensible a la problemática
desatada en torno a la vivencia
real e interna de los llamados Fenomenólogos de la talla de Husserl o
Merleau-Ponty, consideran que la ciencia ignora este mundo y, así, olvida sus
propios fundamentos.
En
cambio, la filosofía tiene como tarea interrogar al mundo de la vida sin dar
nada por descontado. El primer acercamiento a esta interrogación es la
percepción entendida, no como función sensorial, sino como arquetipo del
encuentro originario. Ahora bien, Husserl y Merleau-Ponty consideran que la
percepción no basta, puesto que no es suficiente habitar el mundo para
comprenderlo, porque el mundo de la vida no es una unidad fáctica, sino la
unidad del sentido que teje todo lo que hay. Los dos se sirven de la
fenomenología para recuperar esencia de ese mundo, ambos entienden la filosofía
como pregunta planteada a la vida silenciosa que está ahí antes del Logos o tratado, porque es el ser que
precede a todo pensamiento del ser.
El
objetivo de la fenomenología es describir la íntima relación existente entre
ambos; de modo que, si queremos enseñar a ser, tenemos que enseñar a pensar y
el pensamiento no es nada si no es crítico de lo dado; no es la reproducción de
lo que hay, una simple justificación de las condiciones de existencia actuales,
sino que ha de descubrir las insuficiencias de las mismas y superarlas.
No
es cierto que la filosofía, como la lechuza de Minerva, (utilizado por Hegel, compilación la simbología de la lechuza ya presente a la Grecia
Clásica: la lechuza era
el emblema de la diosa de la sabiduría) llegue demasiado tarde para transformar la
realidad; la fenomenología nos enseña que cuando filosofamos construimos la
realidad intersubjetivamente, confiriéndole sentidos. Incluso el mundo de la
vida previo a toda reflexión necesita ser tematizado para revelarnos toda su
riqueza.
La
reflexión y la crítica persiguen la transformación y, para ello, habría que
iniciar tempranamente a los niños en las habilidades propias de la filosofía.
Tras
tantos siglos de enseñanza suerte de reflejo de la vida pública y del dominio
del cientificismo, la filosofía continúa dialogando con su historia y con los
filósofos, fomentando la escucha del otro y aprendiendo incluso a no tener
razón, pero el poder ya no dialoga con ella, sino que la reduce cada vez más
haciéndola desaparecer de los currículos, permitiendo únicamente sus
manifestaciones menos belicosas o integrando sus reductos en el sistema.
Para
recuperar ese interés, la fenomenología insisten en la necesidad de practicar
el diálogo y enseñar a pensar desde la filosofía. Dialogar no significa
absolutizar la opinión de cada uno, porque no todo el mundo tiene opinión ya
que ésta también se construye, se justifica y modifica hasta transformarse en
pensamiento colectivo.
La
actitud dialógica no es innata; es un proceso que requiere aprendizaje y
práctica. Para no caer en el relativismo en el que todo el mundo tiene razón,
el diálogo ha de ser una práctica esencial, no puntual, en el aula, tan
esencial como lo es para el ser humano y para la democracia.
La
tecnificación de la educación no ha afianzado el diálogo y ha excluido de la
escuela los valores desviando su transmisión a la familia. A ello se ha unido
el triunfo generalizado del poder decisorio ético y estético en la sociedad.
Esto, unido a la decepción que la vida pública produce en las personas refuerza
el aislamiento, la competitividad y el desinterés por los demás.
De
igual manera la fenomenología, intenta hacer frente a esta situación
desarrollando en el niño la capacidad de pensar en lugar de transmitirle
conocimientos.
Todo
concepto de educación y todo modelo educativo descansan en determinada
concepción del conocimiento. Generalmente, éste se concibe estáticamente, como
algo ya dado y la educación se entiende correlativamente como transmisión de un
producto acabado. Si consideramos el conocimiento, como lo ha hecho siempre la
fenomenología, dinámicamente, como un proceso y nos interesamos por el
contenido sustantivo del pensamiento y por la elaboración de las bases
necesarias para la adquisición de todo conocimiento, se transforma nuestra
concepción de la educación.
Esa
transformación se sustenta en el diálogo verdadero. Éste es, ante todo,
búsqueda de la verdad y de la verdadera forma de vida humana. La verdad no ha
de entenderse como posesión de un objeto o como adecuación del sujeto con el
objeto, sino como un acontecimiento en el que ambos se implican. Entendida así
hermenéuticamente, la verdad acontece en el diálogo y el alumno participa en
ella tanto como el enseñante.
La
fenomenología entiende la educación como una dimensión de la vida cuya duración
es prolongada y sus efectos duraderos. Podemos hacer de ella una praxis cuya
meta sea la transformación de la existencia y no sólo el cambio educativo.
La
fenomenología se opone a la concepción de la filosofía como algo ajeno a la
vida: somos conciencias intencionalmente dirigidas al mundo, seres en el mundo
que nos sabemos tales.
No
desvincula los medios de los fines ni la teoría de la práctica, porque
considera que acción y reflexión se necesitan; entiende la razón de una manera
unitaria enraizada en el mundo de la vida. La máxima “husserliana” (si
existiere este término) que proclama la vuelta a las cosas mismas no significa
detenerse en la facticidad, sino partir de ella para descubrir su esencia
profunda y comprender los fenómenos en toda su riqueza.
En
una época como la presente en la que desde niños disponemos de una enorme
cantidad de información inconexa que incita al consumo indiscriminado y al
culto de lo novedoso, se hace cada vez más necesaria una enseñanza que integre
de forma crítica dicha información, que aliente a pensar por uno mismo y que
restaure los valores. Para ello hay que establecer condiciones que favorezcan
el aprendizaje infantil de habilidades de pensar y amplíen la razonabilidad del
niño, es decir, el razonamiento con los otros y el uso de la razón en provecho
del desarrollo humano. Esta es la meta de la fenomenología, la cual entiende la
razón como utopía de la humanidad y no como un simple medio para lograr
determinados fines.
La
fenomenología nos enseña que la conciencia es intencionalidad hacia el mundo y
que éste es constituido por aquélla en la medida en que le da sentido. A su
vez, hay quienes aseguran que los niños
aprenden aquello que tiene sentido para ellos.
El
sentido no se enseña, pero la educación puede propiciar el desarrollo de
habilidades que contribuyan a descubrir el significado de los contenidos
transmitidos al alumno y éste deje de permanecer ajeno a ellos. Desde niños nos
vemos obligados a organizar el mundo de manera que tenga una constancia y un
sentido. Lo esencial del desarrollo intelectual es esta organización y esta
donación de sentido al mundo. Los sentidos no están ahí como si fueran cosas,
sino que tienen que adquirirse y construirse.
Para
analizar este proceso, la fenomenología arranca del ambiente circundante en la
que todo sentido se origina; analiza las vivencias para transformarlas en
experiencias conscientes y ayudar a las personas a comprender lo que viven,
pero no se detiene en dicha experiencia sino que estudia sus conexiones con
otras (propias y ajenas) para prestarles continuidad y coherencia.
Así
contribuye decisivamente al desarrollo del pensamiento y del ser. Es, por
tanto, adecuada para mejorar el juicio, es decir, el vínculo entre el
pensamiento y la acción. Animando a los niños a fundar sus juicios y a explorar
su pensamiento y su experiencia mediante el uso de recursos filosóficos, la
fenomenología ayuda a inferir mejor, a identificar lo verdadero y a reconocer
el error.
La
fenomenología entiende el mundo como un cosmos, como unidad de sentidos, no
como yuxtaposición de cosas y así es como debe manifestarse el mundo ante los
niños para que perciban sus conexiones y sean capaces de encontrarle
significados para sus vidas. Vinculando los conocimientos con los intereses, la
fenomenología estimula la creatividad y la capacidad de abstracción del niño
desde temprana edad, ya que pone en práctica el razonamiento en el aula y la
reflexión sobre la razón. La interdisciplinariedad de la filosofía es
imprescindible para tal fin. Por otro lado, la indagación desmitificadora,
contribuye a desvelar el currículo oculto que transmite la escuela y que tiene
por objeto la reproducción y legitimación de las diferencias existentes en la
sociedad. La fenomenología y los programas de filosofía no estimulan el
pensamiento sólo para que el alumno consiga mejores rendimientos escolares,
sino ante todo para que su vida sea más plena y pueda analizar las
contradicciones y la irracionalidad dominantes. El sentido que damos al mundo
depende de nuestra posición en él. La enseñanza debe tener en cuenta las
diferencias ante la igualdad, el hecho de que niños y niñas no piensan igual.
Los enseñantes deben fomentar las diferencias y permitir que el pensamiento se
contamine con afectos, determinaciones sociales, de género, valores éticos,
estéticos, etc. Que la fenomenología tienda relaciones no significa que
disuelva las diferencias y menos aún que las oculte. Su interés por la
interdisciplinariedad y la ciencia es precisamente lo que le hace enfrentarse
al cientificismo, que ha olvidado su mundo, el mundo de la vida en el
que todas las ciencias se originan.
La
fenomenología hermenéutica, en cambio, dialoga con la realidad sin objetivarlo.
Reconoce, no obstante que el diálogo no sirve de nada si lo reducimos a un
simple método encasillado a otros o lo entendemos como un monólogo ampliado.
El
verdadero diálogo es el que supera las posiciones iniciales de los
participantes y nos ayuda a comprender mejor el mundo y a auto-comprendernos.
Conducir bien un diálogo es dejarse llevar por su dinámica. Dialogar es
reconocer la superioridad del interlocutor sin pretender que nadie tenga la
última palabra. La investigación a través del diálogo es la condición para
lograr una verdad intersubjetiva siempre sujeta a revisión y siempre situada
más allá de los puntos de vista particulares; esta verdad concilia la identidad
y la diferencia, enriquece nuestra vida y nos hace más humanos. El diálogo no
sólo estimula a los niños a imitar, a interiorizar los procesos del grupo y a
distanciarse de lo dado poniéndolo en cuestión. En los niños domina esa capacidad
de extrañamiento que caracteriza a la filosofía y origina la epojé fenomenológica.
Ahora bien, la interrogación filosófica se caracteriza por ser radical, por
perseguir la esencia; afecta, pues, a todas las áreas temáticas.
Queda
pues evidenciado la interconexión necesaria entre la idea y el fenómeno, la
importancia de un interlocutor que atienda l interés de la ciencia del mundo
real que nos rodea y que los fenómenos han de ser estudiados y diluidos en la
praxis formativa de la persona.
Quede
también este modesto aporte no solo el compromiso académico sino la reflexión
axiológica de dos fuentes del conocimiento de alta utilidad y que los
directivos sociales, a saber los gobiernos inviertan tiempo e interés en la
formación integral del individuo, que este no sea visto como un receptáculo de
conceptos, sino como un crisol de ideas y un generador del conocimiento en un
estado de pensamiento reflexivo e innovador.
Para
pre concluir creemos pertinente traer al Gran Juan Jacobo Rousseau que pensaba: el hombre es bueno por
naturaleza, pero que actúa mal forzado por la sociedad que le corrompe. Da
primacía al sentimiento natural, no a la razón ilustrada.
SINTESIS
CURICULAR
DATOS
PERSONALES
NOMBRES: NORBERTO JOSÉ
APELLIDOS: ÁLVAREZ TÉLLES
CEDULA
DE IDENTIDAD: V-5.412.063
DIRECCION:
MANZANA 1, TORRE 7, APTO. 01-03, CONJUNTO RESIDENCIAL “LOS AVIADORES” PALO
NEGRO, MUNICIPIO. LIBERTADOR, ARAGUA
LUGAR
DE NACIMIENTO: CHURUGUARA, EDO FALCÓN
FECHA DE NACIMIENTO:
02-02-58
TELEFONO:
0416-8485864
CRREO ELECTRONICO: NORATELL1@HOTMAIL.COM
DIRECCION PROCESAL: AVENIDA
MIRANDA ESTE, EDIFICIO TABURIENTE, PISO TRES OFICINA 14, MARACAY, ARAGUA
ESTUDIOS
REALIZADOS
v
CICLO DIVERSIFICADO
“MARACAY”
v
TITULO OBTENIDO:
BACHILLER
v
INCES, TITULO
OBTENIDO:
v
ASESORIA,
ADMINISTRACIÓN Y PRODUCCION DE SEGUROS.
v
INSTITUTO TECNOLOGICO
“ISAAC NEWTON”
v
TITULO OBNTENIDO:
T.S.U. EN ADMINISTRACIÓN MENCIÓN
CONTABILIDAD Y FINANZAS
v
UNIVERSIDAD NACIONAL
EXPERIMENTAL DE LOS LLANOS OCCIDENTALES “EZEQUIEL ZAMORA”
v
TITULO OBTENIDO:
ABOGADO, (INSCRITO COLEGIO DE ABOGADOS EDO. ARAGUA I.P.S.A. 135.797)
v
UNIVERSIDAD NACIONAL
EXPERIMENTAL DE LOS LLANOS CENTRALES “RÓMULO GALLEGOS”
v
TITULO OBTENIDO:
ESPECIALISTA EN DERECHO PROCESAL CIVIL
v
UNIVERSIDAD NACIONAL
EXPERIMENTAL DE LOS LLANOS CENTRALES “RÓMULO GALLEGOS”
v
ESPECIALIZACION EN
CIENCIAS PENALES Y CRIMINOLOGICAS
OTROS
ESTUDIOS
·
ACTAS POLICIALES
·
DERECHO PROCESAL
–CIVIL, PENAL Y LABORAL
·
LETTRAS DE CAMBIO Y
TITULOS VALOR
·
ACTUALIZACION DERECHO
INQUILINARIO
·
LEY ORGANICA ANTI
DROGAS
·
PROCEDIMIENTO
ESPECIAL EN DERECHO ADMINISTRATIVO
·
ORGANIZACIÓN DE
CONTRALORIA
·
CONTROL HACIENDA
PUBLICA MUNICIPAL
·
NORMAS DE AUDITORIA Y
CONTROL FISCAL
·
ILICITOS ELECTORALES
·
PROCEDIMIENTO
ESPECIAL ADMINISTRATIVO EN MATERIA ELECTORAL
EXPERIENCIA
LABORAL
Ø
JEFE CUERPO DE
VIGILANTES CONCEJO MUNICIPAL DISTRITO GIRARDOT, ESTADO ARAGUA.
Ø
ASISTENTE
ADMINISTRATIVO SECRETARIA GENERAL DE GOBIERNO EJECUTIVO REGIONAL ARAGUA
Ø
ENCARGADO SERVICIOS
GENERAL GOBERNACION EDO. ARAGUA
Ø
ANALISTA DE
CONTABILIDAD Y FINANZAS, AREA DE RECURSOS HUMANOS Y ORGANIZACIÓN DE
CONTRALORIA MUNICIPAL MUNICIPIO
“SUCRE” ESTADO BOLIVAR
Ø
PROFESOR
UNIVERSIDAD BICENTENARIA ARAGUA, EN
AREAS DE DERECHO CIVIL y PENAL (ÁREA DE PRE Y POST GRADO)
Ø
INSTITUTO DE ALTOS
ESTUDIOS JURIDICOS Y POLITICOS (U.B.A) AREA DE PRE Y POST GRADO
Ø
LIBRE EJERCICIO
PROFESIONAL
Buenas Tardes, la ciencia eidética, parte de las esencias, del sujeto sensible cognoscible, dando lugar a un nivel máximo de epoque, reflexividad y metadiscursividad, interpretando el fenómeno vivenciado, asumiendo un proceso interactivo con entorno y pares dando corpus significantes a vivencias compartidas trascendiendo a un nivel de metacognoscitividad y discursividad reflexiva hacia contextos mas singulares de acción.
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